¿Problemas para comer fuera de casa?

¿Problemas para comer fuera de casa?

¿Problemas para comer fuera de casa?

¿Problemas para comer fuera de casa?

Acudir a tu casa para comer ya no es tarea fácil, sobre todo en las grandes ciudades donde las distancias entre el trabajo y la vivienda son muy grandes y a lo que hay que añadir el escaso tiempo que tenemos para ello y la dificultad de ir a casa y preparar los alimentos a toda velocidad, para que nos dé tiempo a comer y salir corriendo hacia el trabajo.

$fotoFooterCuestión de planificación

Si sólo dispones de una hora para comer y no puedes planificar las comidas con anterioridad, no te queda más remedio que conformarte con los menús que te ofrecen los restaurantes cercanos a tu oficina, a no ser que tengas una madre o suegra que te resuelva la papeleta y te haga la comida, con lo que te ha tocado la lotería. Pero si no es tu caso, no pienses que estás ante un grave problema.

Saber elegir

Normalmente, los restaurantes con menús del día suelen ofrecer varias opciones de primeros y segundos platos, con lo que puedes confeccionarte una dieta saludable para cada día de la semana, recordando, eso sí, que hay que comer de todo.

Lo primero que debes hacer es elegir entre arroces, legumbres, pastas, carnes, pescados, huevos y, por supuesto, verduras y hortalizas. Estos productos deben estar cocinados a ser posible, a la plancha y ligeros, sin grasas. Si no puedes evitarlo, procura no comer mucha cantidad.

Una buena opción es elegir de primer plato una suculenta ensalada de temporada con diversidad de ingredientes. Procura que las salsas no sean muy pesadas, a ser posible una vinagreta servida aparte, y huye de la mahonesa, salsa rosa o queso azul.

Opciones sanas

Como segundo plato, puedes consumir a lo largo de la semana carne blanca, pescado azul, huevos, carne roja y pescado blanco. Si tienes dudas, opta por un pescado o filete a la plancha. Seguro que así te sentirás más ligero y no tan pesado.

Tienes que tener en cuenta que el segundo plato dependerá de lo que has comido de primero. Si, has elegido un primero fuerte, (por ejemplo judías blancas), vete directo a por algo a la plancha. Si, por el contrario, has comido de primero una ensalada, puedes permitirte una carne con guarnición (mejor unas verduritas al vapor que unas patatas fritas)

¿Y de postre?

Antes de nada párate y piensa. Sí, ya sé que ese helado de tres bolas con doble capa de chocolate está diciendo “cómeme” pero no lo hagas. Piensa en la variedad de frutas que hay cada temporada, seguro que entre todas ellas encuentras una que te guste.

La fruta tiene además enormes poderes nutritivos y preventivos que te ayudarán a sobrellevar mejor la jornada y recargarte de energía. También puedes optar por tomar un zumo de naranja natural recién exprimido o un yogur. De todas maneras, tampoco es necesario obsesionarse y alguna vez puedes saltarte estos consejos y tomarte una tarta o un flan. Al fin y al cabo, un día es un día ¿no?

Buenos tips

– Es importante que comas despacio para digerir mejor los alimentos. – Huye de los aperitivos que puedan quitarte el apetito e impiden alimentarte de manera sana y equilibrada.

– No hables de trabajo mientras estés comiendo. La hora del almuerzo es ideal para desconectar de los problemas laborales. El estrés puede provocar muchos problemas gastrointestinales.

– Evita la comida rápida, pues sólo sirve para acumular grasas y provocar pesadez.

– Procura no tomar bebidas gaseosas, ya que lo único que hacen es hincharte.

– Intenta no comer de pie

– Regresa al trabajo dando un paseo. Te relajará y ayudará a digerir mejor los alimentos y hacer una buena digestión

– Come de todo y no excluyas ningún grupo de alimentos.