¿Porqué aumentamos de peso con la edad?

Bascula

¿Porqué aumentamos de peso con la edad? (Foto: Twitter)

Los años por lo general llegan acompañados de cambios en nuestro cuerpo: arrugas, falta de energía y más kilos. Es inevitable ganar algo de peso conforme vamos envejeciendo, es una respuesta de nuestro cuerpo hacia ciertos cambios con los que debemos aprender a vivir.

Pero, ¿porqué aumentamos de peso con la edad?

El metabolismo se hace más lento. Esto da como resultado que quememos muchas menos calorías cuando estamos en reposo, es decir más calorías que quemar con el ejercicio.

Tenemos menos energía. Con la edad, nuestros niveles de energía se reducen y hacen que tengamos un estilo de vida más sedentario. El constante cansancio y la gran cantidad de horas que pasamos sentadas en la oficina, hace que hagamos menos actividad física y acumulemos calorías que luego nos harán subir de peso.

Aparecen las enfermedades. Males como la artrosis y la osteoporosis van apareciendo conforme perdemos nutrientes o como respuesta a los años de constante actividad que hemos tenido. Ambas enfermedades van reduciendo la capacidad de hacer deporte y mantener un estilo de vida activo.

Perdemos masa muscular. La reducción de las hormonas también afecta el nivel de nuestra masa muscular. Eso hace que ganemos peso, tengamos menos fuerza,  y aumentemos nuestro porcentaje de grasa, especialmente en el abdomen.

Dormimos menos. Al tener una rutina ajetreada y llena de preocupaciones, el sueño se puede ver afectado. El no dormir bien no solo nos deja sin energía al día siguiente, sino que nos hace tener más ganas de comer pues dejamos de producir la hormona orexina que reduce la sensación de hambre.

Se reducen los niveles hormonales. A partir de los 30 años, el cuerpo empieza a producir menos hormonas como el estrógeno. Para combatir esto, el mismo cuerpo retiene grasas para tomar ahí el estrógeno que le falta y, como consecuencia, subimos de peso.

Aumenta el estrés. Las responsabilidades en casa y en el trabajo hacen que nuestros niveles de estrés aumenten. En consecuencia, se genera un círculo vicioso: el cuerpo no procesa óptimamente los alimentos mientras nosotras tenemos más ganas de comer cosas poco saludables.

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