Las perlas, todo un mundo de glamour que vale la pena redescubrir y disfrutar

Un clásico de la orfebrería que sigue siendo sinónimo de elegancia y glamour: las perlas

Un clásico de la orfebrería que sigue siendo sinónimo de elegancia y glamour: las perlas

Las perlas han sido utilizada durante siglos como complemento o pieza principal en joyería y aún siguen estando vigentes. Collares, dijes, pulsera o pendientes son engalanados por estas pequeñas maravillas. El primer paso a la hora de adquirirlas es saber distinguir entre perlas cultivadas, naturales y sintéticas; variando su calidad, precio y durabilidad.

Las perlas cultivadas sen piezas simétricas y varían en precio según su procedencia. Las más caras y grandes son las polinesias. En el otro extremo están las chinas, de bajo valor, poco brillo y poca duración. Las perlas naturales, de agua salada o dulce, son encontradas por casualidad y no presentan un aspecto uniforme. Son las más costosas.

Entre las perlas sintéticas existe un amplio espectro desde las muy parecidas a las verdaderas hasta las de muy baja calidad. Las de Majorica, por ejemplo, son de muy buena calidad aunque no se consideran una inversión. Si la intención es obtener un objeto de valor, es necesario optar por las verdaderas, tomando en cuenta que no presenten imperfecciones, reflejen bien la luz y tengan un color uniforme.