Apego entre madre e hijo tiene orígenes neuroquímicos

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El Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) de Tlaxcala, México dio a conocer que la relación estrecha entre madres e hijos encuentra sus orígenes en la neuroquímica, a la vez, indican que la ausencia del apego entre madre e hijo a etapas muy tempranas provoca alteraciones al sistema nervioso y afecta los procesos cognitivos del infante.

Señalan que desde el momento de la gestación los neuroquímicos comienzan a trazar el apego entre madre e hijo. Precisan que conforme se acerca la fecha del parto, los niveles de cortisol se incrementan así como los sentimientos positivos hacia al bebé.

Comprobaron, además, la liberación de oxitocina cuando la mamá tiene contacto cara a cara con el bebé, la oxitocina es llamada la ‘hormona del amor‘ y por ende ayuda a generar un vínculo mayor entre madre e hijo.

Los científicos destacan la importancia del contacto directo entre la madre y el recién nacido tras el parto, ya que consideran que es un factor esencial para el desarrollo del ‘apego seguro’ del infante y un vínculo estrecho con la madre.

Así científicos del Cinvestav aseguran que en el desarrollo de la conducta materna no sólo intervienen ciertas hormonas durante la gestación (estradiol, progesterona, prolactina) y el parto (oxitocina, cortisol), sino también depende de factores psicológicos, cognitivos, afectivos, mentales, de adicción, sociales, experiencias tempranas y maternales, e incluso económicos y socio-culturales.

Por ello, indican que la experiencia previa, es decir, la calidad afectiva que tuvieron ellas mismas se hereda, así que si no tuvieron una mamá cariñosa el vínculo con los hijos puede verse disminuido. En pocas palabras, la conducta materna es marcada en gran medida por una combinación neuroquímica y la experiencia.