Muertes irónicas de famosos

Muertes irónicas de famosos

Nadie se salva de morir, es una de esas cosas que simplemente no se puede evitar, ni siquiera cuando eres famoso. Te contamos de algunas de las muertes más irónicas de algunos famosos para que veas que nadie escapa de la parca.

  • Albert Camus. Dijo que no había forma más idiota que morir en un accidente automovilístico. Dos días más tarde murió de esta forma.
  • Antonio Gaudí. Murió atropellado por un tranvía y su cuerpo no fue reconocido sino hasta varias horas después de haber muerto. Una tragedia para el más famosos arquitecto del modernismo.
  • Arnold Bennett. Para demostrar al pueblo inculto que el agua no estaba contaminada bebió de ella. Para su desgracia sí lo estaba y murió de tifus.
  • Papa Adriano IV. Mientras caminaba una mosca se le metió a la boca. Por más que intentaron ayudarle, el Papa murió ahogado.
  • Esquilo. El padre de las tragedias griegas murió de la forma más exótica posible. Las águilas dejan caer desde lo alto a las tortugas para que el impacto rompa su caparazón. El problema es que la tortuga aterrizó en la cabeza de Esquilo y lo mató.

Muchos más han tenido muertes por tonterías como un golpe en un dedo del pie o realizando un simple experimento que desencadenó una enfermedad. Lo importante es entender que hay que sacar provecho de la vida, porque nadie se salva de morir.

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