Cinco actitudes que detestamos de las mujeres

Cinco actitudes que detestamos de las mujeres

No todas son iguales, las hay de todo tipo y en general las amamos casi incondicionalmente. Hasta que nos topamos con cualquiera de estas actitudes. Esto es lo que nos hace enojar realmente, lo que nos hace perder la cabeza en un ciego arrebato de ira. Estas son las actitudes que detestamos de las mujeres.

  • Que usen el sexo para castigarnos. El sexo es fantástico, no hay nada mejor dar y recibir placer de esa forma. Pero, cuando te tratan de castigar con sexo, es muy fácil olvidar que somos hombres civilizados, no porque seamos unos machos guiados por el instinto, es porque a nadie le gusta que lo traten de manipular.  Esto es suficiente razón y motivo para ir a buscar quién sí quiera tener sexo.
  • El chantaje emocional. Ella llora amargamente y te dice que no te vayas con tus amigotes. Tú le recuerdas que no los has visto en dos meses y que necesitas un poco de tiempo para ti. Ella hace un drama digno de telenovela. ¿En serio creen que estas cosas funcionan por mucho tiempo? De nuevo, la manipulación no es algo que nos guste mucho.
  • Hacer que te humilles. Estás ligando y todo va bien. Ella se ríe y están sirviendo la tercera copa que comparten, la plática es interesante y todo indica que es momento de hacer una movida un poco más arriesgada. Con una sonrisa burlona te dice: Tengo novio. ¿No lo pudo decir dos horas antes? Esto es vergonzoso y solo deja ver que ella está desesperada por atención.
  • Coqueterías. Están en una fiesta y se la están pasando bien. Hasta que aparece este tipo y ella empieza a sonreírle. No importa, piensas. Yo estoy seguro de mi pareja y… ¿Lo está acariciando? Cuando la confrontas te dice que es solo un juego, que no hay razón para enojarse. Y tiene razón, no vale la pena enojarse si puedes irte con la rubia de la otra mesa. Una cosa es la inseguridad y otra que te vean la cara de bobo.
  • La cazadora de bobos. Esta es una de las actitudes de las mujeres oportunistas capaz de enfurecer al más paciente. ¿Quién es ella? La que está en la barra, sola. Le hablas y te pide que le invites un par de copas. No, ella no tiene novio. Pero, después de haber saciado su sed a tu cuenta, te dice que necesita ir al baño. Tu esperas con cara de ganador mientras le das un sorbo a tu trago y de reojo ves cómo ella se va con su amiga dejándote solo. Con la cuenta.

Si te das cuenta, casi todas las actitudes van encaminadas a la manipulación. Y es que pocas cosas enfurecen más a un hombre que ser utilizados. Lo extraño de este caso es que a las mujeres tampoco les gusta nada cuando ellas son las víctimas.

También podría gustarte